En el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la Unidad Mixta de Investigación Clínica de Oncohematología Pediátrica IdiPAZ‑CNIO, dirigida por el oncólogo Antonio Pérez, trabaja para que ningún niño, niña o adolescente con cáncer se quede fuera de las inmunoterapias personalizadas.
Las terapias CAR‑T han funcionado en alrededor del 40% de los pacientes pediátricos que las han recibido. “Queremos entender por qué no funcionan en el resto”, explican las investigadoras del CNIO Cristina Aguirre y Andrés París.
«Aunque el cáncer infantil es poco frecuente, sigue siendo la primera causa de muerte por enfermedad en niños y adolescentes en los países desarrollados. Es distinto del cáncer en adultos y necesita investigación y tratamientos propios. Aun así, los avances para pacientes pediátricos no están llegando al mismo ritmo que para los adultos» recuerda Antonio Pérez‑Martínez jefe de la Unidad de Investigación Clínica de Oncohematología Pediátrica IdiPAZ-CNIO
Su equipo trabaja para que los menores puedan beneficiarse también de inmunoterapias personalizadas, que suelen ser más eficaces y menos tóxicas. Mientras que en adultos estas terapias, como las CAR‑T, se aplican cada vez en más tipos de cáncer, “en pediatría solo un tipo de tumor, las leucemias linfoblásticas B, se beneficia hoy de esta estrategia”, señala Pérez‑Martínez.
Cada año se diagnostican en Europa unos 35.000 casos de cáncer pediátrico, 1.500 de ellos en España. Cerca del 80% se cura, pero muchos tratamientos siguen siendo los mismos de hace décadas: muy agresivos y con riesgo de secuelas a largo plazo, algo especialmente delicado en personas que tienen toda la vida por delante.
Pérez‑Martínez señala dos grandes obstáculos: la dificultad de hacer estudios clínicos multicéntricos en enfermedades tan poco frecuentes y complejas, y el escaso interés de la industria farmacéutica en financiarlos, porque el retorno económico es limitado.
En los pacientes pediátricos tratados, las CAR‑T han sido efectivas en un 60%, y el equipo de Aguirre y París investiga por qué no funcionan en el resto. Estas terapias consisten en modificar linfocitos del propio paciente para que reconozcan y destruyan las células tumorales. Pero no siempre es posible obtener linfocitos adecuados. El grupo del CNIO busca superar este obstáculo creando CAR‑T a partir de linfocitos de donante universal, diseñados para evitar el rechazo.
Otra línea de trabajo intenta llevar la eficacia de las CAR‑T a tumores sólidos. “Hasta ahora han funcionado sobre todo en tumores de la sangre. Los tumores sólidos crean barreras que impiden la entrada de las células defensivas”, explica París. Su propuesta es usar nanopartículas de hierro que, guiadas por un campo magnético externo, puedan atravesar esas barreras. Esta investigación se realiza junto al Centro Nacional de Biotecnología y el Instituto de Ciencias de Materiales de Madrid.
“Buscamos resolver los problemas que vemos en la clínica”, resume París. Para ello es esencial un enfoque multidisciplinar donde, además de oncólogos y biólogos, las matemáticas juegan un papel clave. Odelaisy León trabaja en oncología matemática para transformar en información útil la enorme cantidad de datos generados en el CNIO.
Ayúdanos para que puedan seguir trabajando.




