Cuentos Personalizados para ti
PAZ, TIEMPO, ALEGRIA
Escucha aquí el cuento de Zeus
«Zeus nos dio tres palabras, PAZ, TIEMPO y ALEGRÍA»
En el lejano reino llamado Lunaria, las estrellas brillan con fuerza y el amor y la alegría llenan los corazones de sus habitantes, aunque aquella noche,una sombra oscura cubrió el cielo.
Noctus, una temible bestia que descendió de la montaña más alta y oscura jamás vista, planeaba sobre las vidas de los habitantes de Lunaria. Con un susurro helado, arrebataba los corazones de todo aquel que le mirara a los
ojos, dejándolas sin amor, sin alegría… con tristeza y un gran vacío.
En el reino vivía un pequeño guerrero llamado Zeus. Aunque aún joven, su espíritu era fuerte y su corazón, más grande que cualquier montaña.
Cuando vio a su gente perder la felicidad, no dudó que debía hacer algo.
El sabio del reino le habló de un objeto mágico: El Reloj del Alba, una herramienta capaz de retroceder el tiempo y devolver los corazones robados.
—Para encontrarlo —dijo el sabio—, debes viajar al Bosque de los Ecos y enfrentarte a Noctus en el Valle de las Sombras.
Zeus no dudó. Tomó su escudo y, con el valor brillando en sus ojos, emprendió su camino.
Al llegar al Bosque de los Ecos, los árboles susurraban su nombre, quizá convencidos que aquel pequeño guerrero iba a cambiar el rumbo de la historia del reino.
—Zeus… Zeus… solo quien lucha con amor puede cambiar el destino… Siguiendo su corazón, su intuición y valentía, encontró el Reloj del Alba, dorado como el primer rayo de sol. Lo tomó con fuerza y continuó su misión.
Cuando llegó al Valle de las Sombras, Noctus lo esperaba, envuelto en la oscuridad, tristeza y miedo.
—¿Vienes a detenerme, pequeño guerrero? —gruñó la bestia—. Nadie puede vencer a la noche.
Zeus sintió miedo, pero no retrocedió.
—El amor y la alegría siempre encuentran la luz —susurró con valentía.
Noctus atacó con su sombra oscura, fue entonces cuando Zeus levantó el Reloj del Alba y giró sus manecillas. De repente, el tiempo retrocedió… los corazones robados comenzaron a brillar en el cielo como luciérnagas doradas. Uno a uno, regresaron al pecho de sus dueños.
La bestia rugió y trató de aferrarse a la oscuridad, aunque sin corazones que robar, se desvaneció en el aire tras un susurro estremecedor.
Zeus había vencido, aunque tras la batalla descubrió algo que marcaría el resto de su vida. Un destello de sombra había rozado su pecho, dejando una pequeña marca en su corazón. No lo consideró una herida, sino un símbolo de valentía, un recordatorio de que siempre debía luchar por los demás.
Desde aquel día, la paz regresó a Lunaria que volvió a brillar con más fuerza que nunca. Zeus siempre será recordado como el guerrero del corazón.


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